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Salud y fuerza

martes, 31 de agosto de 2010

Cuentos chaparros

Carlos de la Fe y Belle, nos invitan a compartir en su espacio:
http://cuentoschaparros.wordpress.com/

Donde se publica e investiga...

No os lo perdáis  ;-)

Verano plan

Estío
no carece de brío.
Es un tío al que le va el lío,
por eso Pío... Pío,
planifica jaleíllos,
que se convertirán en cirios
cuando se acerque el frío...
Y así tenernos calentitos.

Agente 700, Juego

Era un agente secreto pelirrojo, bisojo y cojo. Se vestía con peto y pasaba el día a remojo. Era basto, gustaba compartir su reto, demasiado casto e inquieto, también medía su gasto.
Gustaba tomar vientos, era el agente 700.

Inocencia Antigua.

Sus ojos inocentes se posaron ante mí… ese niño de rostro agrietado que el paso de los años había marcado en su piel.

Él me sonrió… y yo le devolví la sonrisa en mi silencio…

Después se sentó al lado de otro ser, hablándole con sus ojos resplandecientes como si hubiese estado viendo lo más maravilloso del mundo… con ilusión y una cara llena de una felicidad que cualquier cosa es capaz de llenar.

Sin embargo el ser desdichado le dio la espalda y sin ni siquiera mirarle a los ojos huyó de la situación despreciando su ingenua inocencia.
Una inocencia de un niño que ha vivido demasiado y el paso del tiempo ha hecho volver a su antiguo estado, de mente, cuerpo y alma aniñada. Viviendo cada día como si fuese el último porque de hecho cualquier día podría serlo…

Una inmensa pesadumbre se apoderó de mi alma al contemplar tan afligida escena.
Y es que la mirada de un niño, puede esconderse en cualquier lugar especialmente en aquellos que hace mucho tiempo dejaron de serlo… y ahora solamente aguardan la muerte apreciando con ilusión cualquier escena de esta vida mohosa.

Pero lo más cruel es el desprecio a estos sabios seres antiguos que una vez fueron jóvenes fuertes y niños valientes.
Ahora solo son niños ingenuos en un cuerpo decrépito…

PD: Texto inspirado en una anécdota muy curiosa que me paso hace poco y lleno mi alma de una inmensa tristeza al observar y casi formar parte de dicha escena.

Autora: Kel Báthory
Ilustraciones: Victoria Francés

lunes, 30 de agosto de 2010

700

Esas eran las horas que faltaban para poderse reunir con su familia al otro lado del Charco. Por fin una nueva oportunidad que le haría alejarse de aquel Infierno. Pero era muy posesiva para dejarla por otra mejor. El desengaño que sufrió fue tan humillante que decidió castigarle a pasar unos cuantos días en sus profundidades y así hacerle cambiar de opinión. La Mina siempre fue celosa de sus secretos más inconfesables.

domingo, 29 de agosto de 2010

Búsqueda



En esos momentos en que uno toma decisiones que, sin pensar le afectaran toda la vida, Marta presintió que su vida estaba próxima a concluir. Tal certeza no le produjo angustia, ni pesar, al contrario, era excitante y le causaba curiosidad, así que decidió, que si era su último día en la tierra, bien podría cumplírsele lo que siempre deseó: encontrar una cartera tirada en la calle llena de dinero. Sabía lo absurdo de su deseo, pero recordó que cuando era joven bromeaba con sus amigos imaginando que si de los ocho millones de habitantes de su ciudad que perdían una moneda, y ella la encontraba, tendría ocho millones de…

Se burló de sí misma. Pensar en eso el día en que uno va a morir es bastante patético, pero la idea no se le iba de la cabeza a pesar de que ya empezaba a sentir una molestia en el brazo izquierdo - muchas personas que están a punto de sufrir infartos lo sienten, bueno, es lo que se dice, vaya uno a saber si es verdad - La vida, su vida, desde que se acordaba pasó delante de sus ojos. Había cumplido sus metas, algunas la habían hecho feliz, otras mujer y más de una la había enloquecido. Total, que se sentía satisfecha de sus setenta años.

Caminó con los ojos puestos en el piso, recorrió el paseo, a esa hora lleno de turistas activos, con la piel recién enrojecida pero no se detuvo a pensar mucho en ellos, perseguía un sobre blanco, de tamaño mediano, y algo grueso. Pero no lo encontró esa noche, ni la siguiente ni la posterior, y notaba que las vacaciones ya se iban agotando, que el estío llegaría de un momento a otro y ella tendría que contemplar otra estación más a pesar de que la muerte la acompañaba, pero no se manifestaba definitivamente.

Una tarde, después de comer y mientras saboreaba el postre decidió desistir de su intento. No iba a buscar más el sobre. Era tonto y su verano se le antojó bastante inútil, se reprendió a sí misma al haberse dejado llevar por ese estúpido impulso infantil. Cuando pronunció la palabra infantil se sonrió y enfocó sus ojos en una pequeña que saltaba alegremente antes de sumergir su cuerpo en el mar. Siete años tendría más o menos, los mismos que ella multiplicados por diez.

Dejó un billete sobre la mesa, se quitó el pareo que cubría sus flácidas piernas y corrió dando saltitos sobre la arena hasta zambullirse en el mismo lugar en que lo había hecho la chiquilla. Con ágiles brazadas la alcanzó y se zambulló de cabeza rozando el cuerpo menudo de la niña, al cabo de unos segundos emergió y le habló, juntas rieron y empezaron a nadar hasta la bolla, unos cuantos metros más adelante.



Le gané - le dijo la niña al socorrista, pero cuando saqué la cabeza ya no estaba allí.



Así es la vida de tonta.

jueves, 26 de agosto de 2010

Baile de máscaras.

La falsedad de las Caras.

Rostros de máscaras agrias,
desechas en mantequilla.
Se deshacen junto a promesas y mentiras,
dejando al descubierto caras distintas.

El mundo esta echo para sufrir,
de cada veinte,
diecinueve días.

Mientras los seres que envuelven esta vida,
ríen sus hazañas y claman su agonía,
cubriendo sus rostros con sus manos cancerígenas
para no ver más allá de su idílica fantasía.

Manos que se posan sobre hombros,
miradas cómplices de aflicción.
Palabras marchitas disfrazadas de mentiras,
intentan clamar tu pena tardía
con promesas, ilusiones y esperanzas
que ocultan calumnias en sus
vacías mentes aturdidas.

Muñecos y sombras se ocultan
bajo unos ojos cristalinos
de misteriosa visión.

¡Dicen altruista!
pero la única visión traducida
es la del propio egoísmo,
fruto de una vida llena de egocentrismo.

Miles son los rostros que observamos
y pocos los que de verdad vamos a conocer...
Pues cada máscara que cubre una cara
es la mentira que nos dan a entender.
Pues el único antifaz verdadero
es el reflejo del alma,
aquella de la que pocos se preocupan
y otros pocos se entretienen en conocer…

Autora: Kel Báthory

Palabras del alma

Sereno

Se contaban muchas historias en aquellas tardes calurosas. bajo las sombras refrescantes y las noches de Luna llena. Fue en una de ellas cuando aquel joven inquieto hizo la promesa de liberarse de las ataduras de su estirpe, volviendo para contarlo. Fue en una tarde de fiesta, cuando ignorando las señales del socorro salió tangencialmente, llevándose consigo la sorpresa y decepción de los presentes. Tras doblar la esquina se internó en el bosque y allí se sintió seguro. Sereno, como le habían bautizado en aquella dehesa, había cumplido su sueño. Se acababa el sacrificio. Comenzaba la leyenda.