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Salud y fuerza

lunes, 12 de septiembre de 2011

Arte tardío




Escogí la profesión de artista para ir a grandes eventos y majestuosas fiestas.
Hoy, en la era de la Comunicación y transporte, aún no entiendo la causa de tener que levantarse a Horas Mortales para actuar por el mundo. Sigo pensando que madrugar es una vulgaridad de la plebe


El Artista

viernes, 9 de septiembre de 2011

Nunca dudes de mi.




Nunca dudes de mis palabras y mucho menos, de mis silencios. Duda, si quieres, del universo, de la verdad, de las mentiras, de cuanto ves, oyes y degustas, de las caricias, de otros besos... duda de cuanto quieras, pero nunca dudes de mis silencios.

Mis silencios callan que te quiero.



Alberto.
Foto: Alberto de Quintana

jueves, 8 de septiembre de 2011

Rupturas









Había una vez un hombre que no entendía nada, un hombre que se perdió una noche en medio de los raíles de un tren, un hombre cuyas orejas escuchaban los gritos de una mujer que adora, un cerebro desconcertado por esa escena, una noche de luna llena, unos árboles susurrando y un rostro hermoso que se fue poniendo rojo, una voz dulce que se quebraba y unas manos que en vez de acariciar saltaban inquietas de un lado para otro.

Estaban terminando. Estaban abandonando a ese hombre y las palabras duras golpearon en el acero y rebotaron rompiéndole los talones.

Después fue silencio, la silueta se diluyó en la niebla y él dejó un rastro de sangre hasta el bar. Las botellas de cerveza se acumularon sobre la mesa y aunque el cerebro ya estaba donde él quería los talones seguían sangrando.

Dos mesas más adelante unas mujeres hablaban y en aquel hombre crecían las ganas de escuchar lo que decían, a través del líquido de la cerveza las veía reír, romper el espacio con sus gestos, dibujar en al aire sentimientos, a veces se centraba en el brillo de sus dientes, otras en la curva de su cuello, y por momentos pensaba que no eran reales, era como si estuviera viendo la tele con el volumen bajo, y empezó a desesperarse, en un fugaz instante su cerebro le preguntó qué hacía observando a esas mujeres, no tenía derecho a… claro que no era mejor irse, pero cómo hacerlo sin entender.

¿Cómo dormir esa noche sin entender qué había pasado? ¿Por qué le habían roto los talones?

Las mujeres se marcharon sin que él se diera cuenta, los hombres también, y en esta última escena sólo había un hombre borracho, con los talones rotos que no entendía a las mujeres.


¿Dónde se nos fueron los años?


- ¡Por los amores perdidos!

- ¡Por las mujeres libres!

- ¡Por nosotras!

- ¡Porque la noche sea eterna!

Me gusta eso, volvamos a brindar por la eternidad de la noche, ¡Salud!

Cuatro hermosas mujeres, cuatro elegantes mujeres, igualitas a las protagonistas de sexo en Nueva York. Cuatro adoradoras de carteras Gucci y zapatos Blanhik aunque clientes chinese's shop, reunidas en un rincón de la liguesdisco, brindan con cubatas por lo primero que se les ocurre.

Cada sorbo digiere un amor perdido, un trabajo soso, una soledad o una familia respondona, pero la noche es joven, los cuerpos quieren marcha, además es jueves de la mujer y las copas son gratis.

Hips don't lie y las melenas se deshacen - tantas horas con la plancha - pero no importa, la noche es joven, las ganas se renuevan. La pista está llena de parejas moviendo las caderas, los cuerpos se juntan para separarse en vaivén, las luces enloquecen, un cañón de humo borra las penas. El tiempo desaparece, los cubatas se agotan y la madrugada las conduce por calles pobladas de gente que vuelve a casa.

Las cuatro mujeres emanando humos de diversión avanzan por la calle. Un camión de limpieza las baña con la brisa y ellas corren a proteger sus trajes y sus pelos de los efectos del agua. En su carrera desembocan en una calle conocida por todas y tres de las amigas miran a la cuarta con un interrogante en la boca. ¿No es ahí dónde vive?

- Si responde ella -

Las amigas se toman de la mano y sin pronunciar una sola sílaba, ya saben lo que van a hacer. Se acercan al portal, una de ellas toma la iniciativa y sin querer su dedo índice se adhiere al botón del ático 6D.

Luego echan a correr calle abajo, uno de los tacones Blanhik se rompe, un vestido se rasga, un bolso vuela por los aires y sin embargo no paran hasta dos calles más abajo, lejos de la posible mirada de un hombre asomado al balcón.

Un taxi las recoge y ellas no paran de reír hasta que el taxi les pregunta: ¿Dónde van las señoras? Esa frase cortó de un tajo las risas, SEÑORAS y la diversión se fue al carajo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

31 de agosto




Una insinuante mirada, un discreto coqueteo, una mueca indiscreta. El portazo sonó a separación. El silencio, a divorcio. Javier por fin entendió la diferencia entre unas vacaciones en solitario y unas vacaciones en familia.

(Anónimo desesperado)

miércoles, 31 de agosto de 2011

Oda a Don Clodoveo. ¡Que mareo!

Oda a Don Clodoveo (¡Qué mareo!)
Hola Hidalgos y altas damas
que ayer vine a esta rivera
trayéndome un chascarillo
para las nobles ripieras
Veréis, Torcuato y amigas
Sisebuta....
Segismunda...
Recordáis al Caballero
rechoncho, de muy mal trato,
no estoy hablando de Torcuato,
que se llama Clodoveo,
es director de un Museo
de cosas viejas, del Prado?
algo así, el muy taimado
lleva sombrero de copa,
lazo de seda y estopa
Y su señora, condesa es,
de alta alcurnia
Pues bien, me ha dicho Palmira
que dijo su prima Elvira,
hermana de Panticosa,
aquel que fabrica sillas
que lo han visto por Sevilla
en los toros, con mantilla,
con peinetas y clavel,
¡Será bravo el churumbel?
y la esposa en Alicante
comiendo buena morcilla
de la brava, la picante...
Así que queda ya el dicho
Don Clodoveo, que es muy feo,
siga tocando mantillas
carmín, zapatos de aguja
y su esposa que no es bruja
va y se hincha de morcilla
Don Clodoveo, mira. mira,
¿Te llamamos Casimira?

Bueno que ya me voy yo
y me oculto con recato
Volveré dentro de un rato...
Febrero el 2006 del andurrial del ripio
Cunegunda de la Alzada, muerta y resucitada.


lunes, 29 de agosto de 2011

Alicia en el país de los retazos







En un tiempo muy lejano ella guardó retazos, había azules, rosas, fucsia, amarillos, verdes, con flores, con lunares, con cuadros, había mujeres, hombres, casas, árboles, niños, muñecas, manzanas. Por las tardes se sentaba al sol en el patio de su casa, se levantaba la falda para que las piernas se le pusieran morenas y empezaba a unir los retazos.

Había días en que cosía con furia, con afán por terminar, otros en cambio los hacía lentamente pero de manera inconsciente, la aguja entraba y salía de la tela como si tuviera vida propia, había también ocasiones en que lo hacía con sumo cuidado, atendiendo a cada detalle y otros en que lo único importante era terminar cuanto antes.

Llegó por fin el día en que pudo extender sobre el césped la colcha de retazos y se sintió orgullosa. Había quedado perfecta. Se felicitaba a sí misma por no haber diseñado un plan, por haber obviado las normas y las reglas de la buena costura. El resultado final era sorprendente, esa era la magia de la improvisación.

Colocó su pie derecho sobre la manta, luego el izquierdo y mientras la recorría revivía los momentos en que sus manos trabajaron precisamente ese retazo. Luego se acostó a mirar las nubes, cada nube que aparecía en aquel profundo cielo azul representaba a una niña que había pasado su vida cosiendo en las tranquilas y perfumadas tardes del patio en la casa familiar.

Pero el cielo resulta ser un escenario demasiado grande para una mujer que cose una colcha de retazos y es imposible que no aparezcan otras imágenes, por ejemplo amigas que hicieron otras colchas de retazos con sus maridos, hijos, colegios, enfermedades y muertes, otras que cosieron profesiones, vidas independientes, triunfos, dinero, lujo, otras que…

Un pequeño callo en su dedo indice empezó a molestarle, inconscientemente lo rascó y lo rascó hasta que la sangre fue brotando lentamente, al principio cayó sobre sus pies, dibujó extraños óvalos alrededor de sus tobillos, resbaló por el empeine y empezó a borrar las manzanas del retazo de tela…

jueves, 25 de agosto de 2011



EL MONSTRUO PROPIO

En medio de la noche creo escuchar un ruido extraño, me sorprendo al ver deslizarse escurriéndose como agua por debajo de la puerta, una sustancia que pronto va convirtiéndose en un ser monstruoso, de aspecto aracniforme, su cabeza con ojos rojos y turbios; De su boca sobresalen amenazantes dientes y colmillos como afilados garfios.
Siento tanto terror que intento huir pero mis piernas no responden, tampoco gritar, la voz no sale de mi garganta. El engendro arroja un hilo de baba que me va envolviendo hasta inmovilizarme; Luego un dolor lacerante por sus pinzas desgarrando mi carne. Me despierto jadeante, transpirando. ¡Fue un sueño! pero me dejó un sabor amargo y un temblor que me impiden volver a dormir. ¡Si tuviera un buen somnífero!
Nuevamente después de algún tiempo, reaparecieron mis pesadillas recurrentes con el mismo monstruo. Me levanto, sería inútil luchar contra mi desvelo, me concentro en encontrar una solución, ¿un psicólogo? ¡No! Se limitaría a escuchar mis lamentos y buscar culpas hasta en mi abuelita, nunca pudieron ayudarme a vencer mi aracnofobia.
Como siempre tendré que encontrar yo sola una solución. Vuelvo a acostarme, para, al día siguiente, poner en práctica lo que creo podría ayudar.
En la mañana instalé en mi dormitorio una pequeña luz muy tenue que quedará prendida toda la noche, eso hará que el instintivo temor a la oscuridad desaparezca y luego un aroma que me aporte algún bello recuerdo; Tomé un hornillo de cerámica en el cual puse una mezcla de esencias entre las que predominó el eucalipto.
Esa noche me tendí en mí cama sintiendo esa pequeña gran diferencia, es como un suave crepúsculo, ya no predomina el color negro y esa fragancia que me trae recuerdos de mi niñez, cuando en el invierno y por la creencia de ser beneficioso para la salud, sobre una estufa alimentada a kerosén hervía el agua en un recipiente con hojas de eucalipto y cuyo grato olor inundaba toda la casa.
El monstruo no volvió a aparecer en las distintas imágenes de mis sueños, algunas excéntricas, muchas tristes, apesadumbrantes, pero ya no está presente el terror paroxístico ¿volverá?........