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Salud y fuerza

viernes, 30 de octubre de 2009

Encontrarme en ti

Secretamente sé que me amas siempre
aunque me hables de amor como si fueras
ciego, pájaro herido.

Eres Marte triunfante,
tu intención no es perversa y sin embargo
me magullas el alma y su estructura.

Pero trato de amarte hasta el olvido
y me pierdo en mi nombre mientras busco
encontrarme en el tuyo absurdamente.

jueves, 29 de octubre de 2009

Revolución Osea



Todas las tumbas aparecieron destrozadas y revolcadas aquel 1 de noviembre.
Las calaveras habían resuelto dar una lección ante tanto cinismo de amor y respeto.

Rincones de Pacanda






Os paso fotos del paseo de esta mañana por los acantilados cerca de Pacanda, el sol era de verano, tanto que algunos se bañaban en la playa.
El calor de estos días en Asturias es preocupante, han florecido algunos manzanos como si fuese primavera y los rosales están en plena floración, ya se que nuestras observaciones no son cientifícas, pero unido a lo que se lee en la prensa da para pensar en el cambio de clima.

martes, 27 de octubre de 2009

Ni está… Ni se le espera.




• Ni está… Ni se le espera.

Con estas palabras aquel tipo desgreñado y con ideas heterodoxas despertó del sueño feliz a los presentes. Los asistentes enmudecieron. Enrojecidos por el miedo se quedaron paralizados sin saber qué hacer.
La Economía se había quedado sin pretendientes.

Posada de Valdeón. Otoño








Ya se que muchos disfrutáis de un otoño espléndido, pero para mi desde la costa de Málaga esto es un lujo que quería compartir.
Expresiones

Luciérnagas tocando jazz

Salpico el principio
de todas tus noches,
con luciérnagas que tocan jazz
más allá de las doce,
y en la media luna,
junto a los sueños que acunan
los niños dormidos de Katmandú.

Lo que ofrezco no es mucho,
apenas unas luces
que sobrevuelan, en silencio,
el aire de esas líneas
que se curvan con la forma
exacta de tu nombre,
y los modos de tu cuerpo.

Así reinas en la cercanía
de la república de las distancias,
agasajada por mi pensamiento
que te viste con seda de arena,
y que te desnuda como se desnuda
el agua cuando sólo quiere ser mar.

Te deletreo como a la palabra única
que quiero aprender a escribir,
te reivindico, me reivindico,
y te reclamo desde la ventanilla
cerrada de un billete de estación,
y te digo, y te cuento,
y también escucho, a veces,
con ojos de contrabando,
las historias del mundo que calla tu voz.


"Luciérnagas tocando jazz"
© El País de los Tejados. chus alonso díaz-toledo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Araña futbolista

Me alojé por casualidad en una casa enorme, muy iluminada, la habitación que me asignaron era cómoda. Caí rendida en la cama y me sumergí en un gran sopor, pero de repente el golpeteo de un balón de fútbol sobre las tablas me rescató del sueño. Frente a mi, una araña peloteaba, hacía malabares con sus ocho patas, entró luego la dueña de la casa y le tiró un hueso, la araña dejó la pelota y corrió, lo atrapó y se lo entregó en la mano.
Otro inquilino asoma la cabeza por la puerta y me dice que ahí, en mi habitación, murió un hombre hace poco. La mujer me ofrece cambiar de cuarto, la araña vuelve al balón. Dudo entre cambiar o no.
Esa araña.
El inquilino da unos pasos y la luz del sol refleja su excitante sombra sobre mi cama, la sombra se agranda y me cubre. Siento una increíble sensación de felicidad. La dueña de la casa se va, el inquilino también. Yo llamo en un susurro a la araña y le digo que me traiga la sombra del hombre.

sábado, 24 de octubre de 2009

PLANTEAMIENTO ARABE





Había una vez un hombre cuyo padre era un anciano inválido. La esposa del hombre lo fastidiaba constantemente: “Estoy harta de ver a tu padre. Tendrás que elegir entre nosotros. Si prefieres al viejo, yo me iré”. El pobre esposo le pedía, implorando:


“¿Qué debo hacer? Si yo no cuido a mi propio padre, ¿quién más lo hará?”

La mujer era inflexible. Después de pensar profundamente el asunto, el hombre decidió llevar a su padre a las montañas y dejarlo allí. Preparó la carreta, como si tuviera la intención de llevar de viaje a su pequeño hijo, luego le dijo a su padre: “Voy a ir a las montañas con el pequeño. ¿Por qué no vienes con nosotros? El aire te hará bien”.

Partieron los tres juntos a las montañas. Sin tener idea de lo que le aguardaba, el anciano charlaba con su nieto y compartía la alegría del viaje con él. Al final llegaron a un bosque solitario. El hombre extendió unas mantas en el suelo, acostó al padre, y puso algo de comida y agua a su lado. “Quédate acostado aquí, padre”, dijo, “mientras nosotros vamos a cortar un poco de leña”.

Sin darse cuenta de lo que le había sucedido, el pobre anciano abuelo quedó abandonado en el desconcierto.

Pero cuando pasaron varias horas sin que nadie viniera a buscarlo, captó la razón de por qué había sido abandonado. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero en vano. ¿Qué podía hacer un desdichado viejo?

Mientras tanto, su hijo y su nieto estaban regresando al pueblo, dejando que el viejo tuviera su encuentro final con el destino. “¿Por qué dejamos a mi Abuelo en ese lugar solitario?” preguntó el niño. “¿No vamos a volver a buscarlo?” El hombre respondió: “Se ha hecho viejo. Ahora lo vamos a dejar allí”. Esta respuesta no satisfizo al inocente niño. “¿Pero por qué?” preguntó, luego exclamó: “¡Quiero a mi Abuelo!” Su padre insistió: “Está demasiado viejo, te digo. . .Tiene que quedarse allí”.

Pero finalmente el niño lo hizo entrar en razón con estas palabras: “Muy bien, cuando yo sea grande, tú estarás viejo y enfermizo como mi Abuelo. Cuando llegue ese momento, ¿debo dejarte en las montañas como tú dejaste a mi Abuelo?”.

Dándose cuenta del gran pecado que había cometido, el hombre regresó llorando. Encontrando a su padre en donde lo había dejado, cayó a sus pies. El anciano acarició la cabeza de su hijo. Diciendo: “No llores, hijo. Yo no abandoné a mi padre en las montañas, de modo que por qué haría Allah que tú me abandones a mí aquí?”.