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Salud y fuerza

lunes, 31 de mayo de 2010

El Bombón de Remedios







Bueno, vamos a iniciar, espero, una nueva locura: Hacer entrevistas a escritores que hayan publicado, publiquen o vayan a publicar. Y como son amigos, y los tenemos a mano… Quisiera comenzar por una escritora, una “nueva promesa” de Andalucía. Una mujer que seduce a poco que la conozcas. Una persona con mucha sensibilidad como sus historias muestran y tendremos la oportunidad de confirmarlo en esta entrevista. Por cierto, esto tampoco es una entrevista, es una charla entre amigos. Tal es así que el entrevistador tan sólo ha tenido que iniciar la charla, el resto todo ha sido un sencillo paseo por los interiores de Mercedes Muñoz Becerra, una capricornio con ascendente Virgo (muy importante este dato), que nació en un día de lluvia, del mes de Enero, a las 21:50 h. (Año indefinido). Diplomada en Enfermería, su pasión por las letras le ha llevado a entrar con buen pie en ellas (utiliza un 38 según cuenta ella.) ganando el IV Premio de Narrativa Ciudad de Ogíjares. Y ahora, asaltada a mediodía en una conversación de Facebook, nos recibe gentilmente ante nuestra propuesta.
Bueno, vamos corrigiendo posiciones hacia el asunto...


Merche
Venga, me siento bien.


¿Desde cuándo tuviste intenciones o deseos de escribir historias?

Merche
Desde que tengo recuerdos. Era muy pequeña cuando me dio por hablar escribiendo, unos 5 años, o tal vez menos, mis hermanos mayores me enseñaron a escribir antes de entrar al colegio y como era muy tímida, escribía para decir la mayoría de las cosas.

Entonces en "Lengua" como se llamaba a la asignatura de Lenguaje, por aquellas épocas, serías una de las alumnas aventajadas al hacer redacciones...

Merche
Cada vez que cambiaba de colegio (fueron muchas por el trabajo de mi padre) los profesores les decían a mis padres que hicieran el favor de no hacerle las redacciones a la niña. Una amiga del colegio me prestaba cuentos (yo no tenía) y debía devolvérselos al día siguiente si quería que me prestase más. Yo los devoraba, me quedaba pasmada delante de su estantería y escribía mis historias. Amo los libros.

Así que la terapia para vencer tu timidez era escribir...

Merche
Escribir y leer. Escribía a mis hermanos, a mis padres, a mis amigas. Si tenía que pedir perdón, era por carta… Mensajes en el frigorífico… Mis hermanos se burlaban de mí. Cuando veían una cartita en el frigo me preguntaban ¿Qué has hecho?

Alguna de las personas de tu entorno, ¿se molestó en seguir tu rutina, por llamarla de alguna forma, y responderte por escrito?

Merche
No, no respondían por escrito. Bueno, los novietes sí, pero eso fue más adelante.

Debo adivinar que eras la más pequeña de la familia...

Merche
La tercera de 4, la mayor de las chicas.

Muy bien.
Y ahora avancemos un poco más adelante. Si eras tímida de pequeña, al llegar a la adolescencia, ese rasgo ¿se acrecentaría hasta límites insospechados no?

Merche
Imagínate. Según mis amigos era extrovertida. Siempre sonriente pero yo no me veía así. Una vez que la gente me llega, desaparece la timidez

Digamos que tus escritos mostraban a una Mercedes tal y como era realmente...

Merche
Posiblemente, el papel no me hacía sonrojarme aunque al principio, nadie veía mis escritos. Sólo mis amigos más íntimos.

Digamos entonces que eres el prototipo de personaje con el cual sueña todo autor. Una niña tímida que habla a través de sus escritos...

Merche
Y yo sin saberlo. Hablaba mejor escribiendo. Decía todo lo que tenía dentro, sin callarme nada, sin atropellarme. Me sentía libre de decir lo que quisiera y llegaba mucho mejor. Por ahí tienen que estar guardadas muchas de mis cartas. Algunas ya tienen casi la tinta borrada, pero las personas a las que fueron dirigidas, las guardan.

Avancemos otro poco más. ¿Cómo una persona tan tímida, tiene el coraje de estudiar una profesión tan difícil como la de Enfermería, en la que resulta que hay que tratar con las personas constantemente y en algunos momentos tan difíciles?

Merche
Porque soy cabezota. Quería ser enfermera desde que era chica. Y enfermera soy.

Encima de ciencias…

Merche
Quise estudiar mixtas porque me encantaba la literatura, pero no pude, el grupo era muy pequeño.

Bien, hasta aquí se va cumpliendo punto por punto el alma de un artista. Empeñado o cabezota, y contradictorio… Ahora querríamos saber... ¿Cuál fue el momento en que diste el gran paso para que tus escritos fueran leídos por todo el mundo, y no sólo por tu círculo íntimo?

Merche
Cuando me presente al primer concurso literario en 1981 y gané mi primer premio en el pueblo donde vivía, Almuñécar. Se promocionaba mucho la literatura, se sigue haciendo y todos los años, coincidiendo con el día del libro, hacían un concurso literario. A partir de entonces me presenté hasta que llegué a la universidad. A partir de ahí, parón literario. Estaba estudiando lo que yo quería, me encantaban las clases, las prácticas. Me metí en un mundo donde la gente se encuentra sola y sufre. El dolor une a las personas, y me di cuenta de que podía hacer mucho sólo hablando con ellos, sólo con tu presencia. Es fantástico y a la vez, estaba muy liada con las clases, las practicas, la aventura de vivir fuera de casa. No tenía tiempo para escribir. Después me casé, seguí trabajando mucho y tuve a mis hijas. Retomé la escritura unos años antes de tenerlas a raíz de la muerte de un ser muy querido. Me di cuenta de que la vida es demasiado corta y me convertí en otra persona. De nuevo tuve la necesidad de aliarme con el papel para vaciarme de dolor. Es una terapia que funciona. Fue en esa época cuando descubrí Atramentum, colgué unos textos y la gente los leía y les gustaba. Fue a partir de ahí cuando pienso que comencé a escribir de otra manera, sin pensar en que nadie lo pudiera leer, sin someterme a juicio, dejando de lado la sensación de saberse desnudo por dentro, y aquí estoy.

Aquí estás con una novela que sencillamente es una delicia: El bombón de Remedios. Novela ganadora del IV Certamen de Narrativa Ciudad de Ogíjares, provocando un revuelo y haciéndote salir del anonimato... ¿Cómo lleva una tímida, la fama?

Merche
No soy famosa ni espero llegar a serlo, me daría una vergüenza terrible, prefiero que sea mi libro el famoso, eso sí, que alguien recordara su titulo pero no mi nombre.

Bien, será muy poco probable, y eso espero. Volviendo al libro. Cuéntame ¿Cómo se te ocurrió escribir esta historia tan urbana, romántica y a la vez fantástica?

Merche
Observando a la gente, enhebrando sentimientos y dibujando, más que escribir, los colores de la vida. El libro es de colores…

Define tu libro...

Merche
¿Con cuántas palabras?

Expláyate, te dejamos...

Merche
Algunos lectores me han dicho que la historia engancha. La prosa susurra, que hay momentos en que llega a doler de verdad, en los que se sienten identificados con uno u otro personaje. Ayer me decían que parecía un ensayo sobre los sentimientos… otros que es de color azul. Yo lo definiría como un libro que me hizo conocer mucho y con el que sentí muchas cosas al escribirlo, para mí ha sido una experiencia estupenda y me gusta el resultado, con lo exigente que soy para mí.

Según leemos la historia, se ve claramente que está escrita por una mujer y es muy femenina. Fue tu intención o sencillamente surgió...

Merche
Yo no creo que sea femenina, pienso que los hombres y las mujeres sentimos de la misma manera, sólo que las mujeres somos más cómo decirlo… Nos da menos vergüenza mostrar nuestros sentimientos. Las mejores críticas de la novela provienen de los hombres, precisamente, pero sí quería resaltar los personajes femeninos. Surgió sin querer, imagino que por empatía.

En tu novela, se nota el cariño con el que tratas a los personajes y tu implicación personal en todos y cada uno de ellos. Pero yo, que soy un poco malvado, te voy a hacer elegir a uno de entre todos ellos... ¿A quién escogerías?

Merche
Me gusta mucho Pablo por su conexión con el mar y por su don para no morirse, un tío con suerte. Y me encanta Remedios, es especial, aún la veo si cierro los ojos, caminado hacia la cocina para traer una bandeja con chocolate caliente y paparajotes… Con esa capacidad de dar amor...

Bueno, ahora haznos un pequeño resumen de tu novela sin estrangular el final...

Merche
¿No vale estrangularla… Seguro? Al final se muere, je je je…

Vale, el asesino es la terrible Ofelia, la secretaria del Superintendente...

Merche
¿Un resumen?... ¿Ves?... Eso no se me daba bien en el colegio. A ver…

Venga, seguro que lo tienes...

Merche
Digamos que es una historia de encuentros y desencuentros, de la vida y la muerte, de personajes especiales que se llegan a encontrar. Un viaje al interior de uno mismo, de una vida vivida como quieren que la vivas y no como realmente quieres vivir. No sé, cada personaje hace la novela distinta. En general, podría resumirla en una novela que deja un buen sabor de boca, tal vez, a algunos lectores que la lean en el momento adecuado. Porque los libros tienen su momento… Una novela que deja poso, un ligero cosquilleo… ¿Vale el resumen?

No sé, tú sabrás...

Merche
Es mi novela, no sabría resumirla. Me la sé de memoria.

Y ya para terminar... Una buena razón para leer El bombón de Remedios. Di lo que no hayas dicho antes o se te haya pasado...

Merche
Tuve razones para escribirla y estoy orgullosa del resultado… ¿Si la recomendaría?
Claro que sí, es una novela que a mi me hubiera gustado leer si no la hubiese escrito yo, la habría devorado de principio a fin. Seguro que hasta habría llorado un poco (lloro hasta viendo La Sirenita), y estaría esperando un segundo libro… ¿por qué no?... Puestos a pedir…

A eso vamos... Sabemos de buena tinta que andas en otro proyecto. No tiene nada que ver con la primera novela y está más enfocado para jóvenes... ¿Es cierto?

Merche
Debe ser la deformación maternal. Acabo de terminar una novela juvenil, a la que le ha seguido otra, mucho más corta. Ha merecido la pena por lo bien que me lo he pasado. Quería probar nuevas voces, cambiar un poco el estilo, pero debo reconocer que, al final, se me ve el plumero.

Bueno, eso no es malo, cada uno tiene su propio estilo, y en el fondo es lo que se va buscando.

Merche
Escribir para jóvenes es más espontáneo, más fresco. Ellos no le dan la oportunidad a un libro si les aburres en la primera página, no se puede deshacer el ritmo en ningún momento y hay que mantener la intriga. Ellos, que son más listos que los adultos, no dan una segunda oportunidad.

Tanto hemos hablado de tu novela que no sé si eres consciente de que cuando se publique esta entrevista, muchos tendrán ganas de conseguirla... ¿Dónde podemos encontrar El bombón de Remedios?

Merche
Es una edición no venal, los patrocinadores del premio lo establecieron así. El libro no se vende, se regala, lo que me pareció estupendo porque nunca pesé en vender el libro. Ahora ya es casi imposible conseguir un ejemplar, porque el boca a boca ha hecho que desaparezcan. Ellos no tienen ningún problema en cederme los derechos para la próxima edición, así que ya me tocará ir de puerta en puerta de las editoriales para editarla de nuevo y poder distribuirla

Y para terminar, sintiéndolo mucho... Quisiera darte las gracias por haber sido una excelente entrevistada. Si todos los entrevistadores, tuviesen a alguien como tú enfrente, sería un auténtico placer.
Y ya te emplazamos para la próxima aventura. Donde nos lleves con tus letras, querida Merche...

Merche
A pasar un ratito agradable, entonces.

Roma ¿eterna?

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Quiero esta noche ver cumplidos mis deseos.
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Pido céntimos a los blogeros: los viejos y los nuevos.
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Formulo las peticiones en voz baja (como la costumbre indica) y
.
arrojo las monedas a la fuente cerrando fuerte los ojos.
.
Oren los creyentes: que sea lo mejor,
pues la suerte, y los cobres, han sido echados.
.

domingo, 30 de mayo de 2010

Picudo rojo. Rhynchophorus ferrugineus


Subo esta vista de Maro, para que quede constancia de nuestro paisaje; quizás sea el último año que veamos las palmeras repartidas por tantos rincones de nuestra geografía.
La plaga del picudo rojo se extiende como mancha de aceite y en cualquier sitio se obsevan los muñones de las palmeras, es tal el desastre que no puedo hacerme a la idea de que nuestros paseos y plazas se queden sin ellas. Otra gloria para apuntar al infausto alcalde de Almuñecar.

"La plaga apareció por vez primera en Europa en 1994, en España, en Almuñécar." nota de Wikipedia.

Dieta Veraniega.




Pensaron en hacer una dieta de adelgazamiento.
Pero su cuerpo sólo admitía Regímenes estrictos.
Creyeron ponerse los trapitos que estilizaban sus figuras.
La escasez, tan sólo daba para utilizar los modelos del año anterior.
La Realidad siempre se empeñaba en estropear los cantos de sirena.

jueves, 27 de mayo de 2010

Pie izquierdo

Está feliz porque al fin ha conseguido un trabajo. PROFESORA DE GIMNASIA en uno de los colegios más importantes de la ciudad.

Llega a su primer día de trabajo luciendo un traje de cóctel gris con flecos desde el cuello hasta el bordillo, justo encima de la rodilla, los zapatos, del mismo tono y tacón de aguja, un pequeño bolso, también de flecos. Ya sabe que no es lo apropiado, pero el vestido es tan lindo.

Después de saludar a los pocos docentes que se encontraban en el hall, pregunta por la sala de profesores, necesita hablar con el director para pedirle un manual de instrucciones, o la programación de su asignatura. No tiene ni idea de lo que le va a decir a sus alumnos, menos mal que el primer día nadie espera que se haga nada. Después, cuando consiga la programación será lo suficientemente estricta para sacar el mayor partido a esas cabecitas jóvenes - piensa - dedicará la primera clase a presentarse - siempre le ha ido bien con los chicos, por alguna extraña razón, ellos se sienten identificados con ella y la química surge de manera espontánea - les hablará de la asignatura, de sus expectativas, de las posibilidades de trabajo, les invitará a exponer sus opiniones, sus proyectos. Será una hora encerrada en el aula con ellos, así que no se sentirá ridícula por la ropa que lleva.

O, también podría salir al patio con ellos, iría descalza… no, quizás no es buena idea.

Al final del pasillo se encuentra con dos profesoras, que no saben indicarle el sitio de la sala de profesores - ellas también son nuevas - y están buscando el baño de profesoras. Se acompañan mutuamente, al doblar el pasillo, se encuentran de frente con tres baños. Ella escoge uno y empieza a mirarse el vestido, se lo sube poco a poco dejando al descubierto sus muslos, las nalgas y mueve las caderas para ondear los flecos de la falda. Entra un profesor y la pilla infraganti. Suelta la falda rápidamente, pero al dar la vuelta se tropieza con una pared de cristal que deja ver a un grupo de estudiantes que estaban allí quien sabe desde cuando.

La vergüenza la domina. Mal comienzo para sus clases.

Perdón jefe

Mire, tenga cuidado con eso, no lo vaya a joder ahora. No es el momento. Usted ya tuvo su oportunidad, así que ahora, apechugue que para eso se ha hecho usted con el poder. Deje de temblar. Es usted patético. Por eso no me caía bien. Se acuerda de los días veinticinco de cada mes. Yo sí. Todos los jodidos días de mi existencia me decía lo mismo. A ese lo despido por cualquier cosa. Joder que soy el empresario y puedo hacer y deshacer en mi empresa.

Durante el desayuno, entre mordisco y mordisco de magdalena se me iluminaba la mente: surgía así: PUM ¡el pretexto perfecto! Ningún problema con sindicatos, una indemnización conveniente y listo. Eso era todo. Con ese ánimo entraba a mi despacho, me ponía al día y luego lo llamaba. Usted venía con ese aire cansino, joder, si parecía que llevara el mundo a cuestas, no era para tanto, esos hombros caídos, esa mirada huidiza y esa vocecita me crispaban los nervios. Ahí, en ese puto momento me olvidaba del sindicato, me daban ganas de retorcerle el jodido cuello.

Apunte bien carajo.

No me vaya a dar en una pierna. Volviendo a su cuello, ¿nació así o la vida se lo consumió? ¿Por qué carajos nunca protestó? La naturaleza en vez de voz le dio ese bisbiseo que me dictaba números mientras yo imaginaba su sangre manchando mi alfombra turca.

No me mire así hombre.

Claro que lo odiaba y no me pregunte por qué, fueron muchos los motivos, su humildad de esclavo, su docilidad de borrego, pero sobre todo su voz, ¿sabe? en mis pesadillas la escuchaba, era como una mosca zumbando en mi oreja todo el tiempo, sssssi ssssseñor, sssssi sssssseñor. Ay que joderse. Pero lo peor era que no me fijaba en sus Debes y Haberes, usted recitaba números como un imbécil y yo sentía el bizzzzz bizzzz en mi oreja hasta que lo mandaba a su escritorio. Usted levantaba el culo y yo me quedaba con esa imagen de pantalón brillante con la raya replanchada que podría haber cortado un pedazo de pan duro.

Tenía que llamar a Martínez para que revisara el balance mientras yo cerraba la puerta para olvidarme de usted. Sin embargo, como son las cosas, hoy es veinticinco de mes, no tuve necesidad de llamarle. Usted apareció por esa puerta y me pidió permiso para entrar. La boca se me abrió como la de un caballo. ¿Había cambiado de voz a sus cincuenta y tantos? Ah, sesenta, claro sesenta. ¿Por qué ese cambio? Ahí lo tenemos. La oficina sola, los empleados han ido a comer y usted me apunta con una 22… ¿bonita verdad? no, no me cuente dónde la consiguió. Las armas nunca me han llamado la atención.

¡Dispare!

No dude ahora, no la vaya a joder, deme el gusto de verle por una única vez en su puta vida un rasgo de carácter. Siga con la mandíbula apretada. Le queda bien, me recuerda a Clint Eastwood. Yo de usted no me hubiera puesto corbata. Qué mal gusto tiene usted, se pone unas corbatas horrorosas. Perdone, esas cosas no se dicen ni en privado, cada cual viste como le da la gana, pero uno tiene ojos, que le vamos a hacer.

Veo que está temblando. Y le advierto, si quedo vivo le va a pesar, es mejor que lo haga y cuanto antes mejor, no vaya a ser que venga Clarita y empiece a dar alaridos, dése prisa, es muy fácil, aprieta el gatillo, así de simple. Más aire en el ambiente.

No se vaya carajo. Dispare, dispáreme.

sssssssi ssssssseñor. No se preocupe, aquí no ha pasado nada, ahí le dejo el balance.

Y salió de la oficina con su gesto cansino, el pantalón brillante y la raya replanchada que sin embargo se quebró un momento. Cuando guardó la pistola en el bolsillo.

Confusión

Mi casa es un espacio donde cabe una gran cama, dos mesas de noche, una cocina, un baño y un pequeño sofá; todo en un ambiente. Una vida a un sólo golpe de vista. Un gran ventanal cierra el escenario.

Me arreglo. He quedado con una amiga. De pronto llaman a la puerta.

Un joven y una chica entran sin saludar. Él está enfermo, yo los recibo, les doy agua, pero me tengo que ir. ¿Los dejo en mi casa?

Ella, la chica sale a buscar ayuda y se pierde en el pasillo.

Es que al salir de mi casa, al cerrar la puerta, uno se encuentra con tantas puertas iguales, por eso, ella se perdió… y yo me tengo que ir.

Torres de almenara


“ TORRE DE MARO O CALATURCOS
Dista esta torre de la Puebla de Nerja una legua, su costa muy áspera, y tajos a la mar, puede tener artillería de a cuatro, pero no la necesita.

TORRE DEL RIO DE LA MIEL
Dista esta torre media legua de la antecedente, su costa áspera de peñascal y tajos a la mar. excepto dos pequeñas playas. tiene dos cañoncitos de a cuatro de bronce, su almacenito de pólvora, torreros y tres soldados, necesita alguna reparación su parapeto.
Entre esta y la anterior torre desemboca el Arroyo de la Miel, que siempre tiene agua y se defiende de la presente torre.

TORRE DE CERROGORDO
Dista esta torre de la antecedente media legua, su costa todo peñascal y tajos a la mar, está situada sobre una eminencia grande. por lo que aunque puede tener dos cañones de a cuatro de nada servirían.”

Recopilado de la “Relación del estado de todos los puestos fortificados de los ocho Partidos de la costa del Reino de Granada... Por Antonio Mª Bucareli y Ursúa 1762 . Legajo 3121 Archivo General de Indias. Sevilla


Aunque los orígenes de las torres vigías en nuestra geografía peninsular se remontan a época romana, nuestro litoral se protegió de forma sistemática con torres de almenara en época nazarí. Fundamentalmente se construyeron en tiempos de Yusuf I, bajo la dirección del primer ministro Abu-l- Ridwan ( 1329-1359 ).

almenara1.
(Del ár. hisp. almanára, y este del ár. clás. manārah, lugar donde hay luz, faro).

1. f. almenar1.
f. Fuego que se hacía en las atalayas o torres para dar aviso de algo, como de tropas enemigas o de la llegada de embarcaciones.

Fotografía: Torres almenaras de Maro y de Cerrogordo