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Salud y fuerza

sábado, 13 de octubre de 2012

El puente roto.


El viernes 28 de Septiembre de 2012, poco antes de sonar las cuatro campanadas del reloj del Ayuntamiento, me despertó un tremendo ruido, salté de la cama asustada, revisé la casa entera y ví que no era más que el sonido de la lluvia o granizo que caía rebotando sobre el tejado de uralita de la terraza, abrí la ventana y la espesa cortina de agua me tapaba la visión del patio. Me tomé un vaso de leche caliente para intentar dormir, poco a poco el sonido de la lluvia se dulcificaba y pude caer de nuevo en los brazos de Morfeo.
Sobre las 6 de la mañana otro sobresalto por la misma causa, torrentes de agua bajando del cielo, como si este estuviera compuesto de pozos y nos la diera a cubos. En esta ocasión no me levanté, en esta región nos hemos acostumbrado a estos fenómenos de la "gota fría"con diluvio incluido, o total sequía, con veranos repletos de incendios.
Fue sobre las once de la mañana cuando empezó otra tromba de agua sin dejar de llover por completo y un cielo negro, aquí vino el desastre, la gente del campo dicen que por la noche hubo como un huracán, fuertes vientos que derribaron árboles, la proximidad del pantano, 208 litros por metro cuadrado en menos de 12 horas, el desastre. El rio llegó a alcanzar más de 4 metros de altura, cuando nunca lleva más de un palmo y el agua desoló ambas márgenes del Guadalhorce, casas, coches y gente incluidas.
Una vecina se ahogó intentando subir al tejado de su casa, a un desaparecido lo encontraron encima de un árbol, afortunadamente con vida, buscan a más gente.
Hoy las aguas ya han bajado a su antiguo cauce, los militares siguen con su tarea de búsqueda y reparación, tres de los pozos que abastecían el pueblo fueron destruidos completamente como este orgulloso puente de hierro.
Muchas familias han perdido su casa y su cosecha, otras no tenemos agua en nuestros grifos, pero se arreglará, lo que ya no tiene arreglo es la pérdida de nuestra vecina.¡Dios la acoja en su seno!.
Y este puente roto que unía la barriada con la estación del tren tiene mucho que contarnos...

María Teresa Cobos Urbano Texto, fotos de gente de Álora.
Estamos organizando una macrofiesta para recaudar fondos para los damnificados, es el 3 de noviembre y contaremos con la presencia del grupo musical Danza invisible.Ha sido terrible, pero el pueblo está respondiendo con su solidaridad hacia las familias que lo han perdido todo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Estrella


         Ella se apoya en dos de sus puntas, espera paciente a que la bailarina termine sus giros sobre el escenario sin pensar en nada más. No es necesario, el mundo está constituido solamente por unas líneas imaginarias que brotan de las plantas de los pies de una mujer, que al principio colocó un punto con el dedo gordo, luego lo agrandó con la planta entera, después lo adelgazó hasta convertirlo en línea y le dio giros, escribió desvíos, metas, se lanzó sin medir consecuencias sobre la negra madera del escenario. 
          Después las líneas se despegaron del piso, se enredaron en las piernas de la bailarina, subieron por sus rodillas, acariciaron sus caderas y le enredaron los brazos. Cinco dedos intentan fieramente deshacer las líneas pero terminan por enredar aún más el asunto. La bailarina sonríe, mira al público, llama a sus musas y les implora con ojos llorosos.   
            La estrella impasible contempla la desesperación, ve desgarrarse una figura de mujer sobre el escenario, un cuerpo que se hace trizas, que explosiona como un cristal y que rebota por los pliegues de las cortinas, por los paisajes de atrezo, por siluetas de hombres estáticos que la contemplan sin acudir en su ayuda.
            Los pedazos de la bailarina están repartidos por el piso, parecen seres agonizantes que titilan en el universo, pero cuando la estrella los mira con atención los ve palpitar, ve cómo se mueven muy lentamente, como se inflan y desinflan como si tomaran aliento para poder vivir un poco más. No es necesario, el mundo está constituido solamente por unas líneas imaginarias que brotan de las plantas de los pies de una mujer, que al principio colocó un punto con el dedo gordo, luego lo agrandó con la planta entera, después lo adelgazó hasta convertirlo en línea y le dio giros, escribió desvíos, metas, se lanzó sin medir consecuencias sobre la negra madera del escenario. 
            Los dedos de la bailarina se despegan del piso, ascienden por los rincones del escenario hasta juntarse en el centro y empiezan a moverse otra vez, empiezan a trazar caminos invisibles sobre las cabezas del público, describen vuelos fugaces, corazones amantes, risas, lamentos y suspiros.
            Al cabo de un rato tornan sobre sus movimientos iniciales, se alejan del escenario y buscan a la estrella, danzan ante ella, la envuelven, la toman por una de sus puntas y la elevan, la elevan, abren un agujero y la lanzan al infinito.
           Estrella cierra los ojos pero sonríe fríamente. Ya está al lado de sus hermanas, ocupa el lugar que le corresponde en la constelación.
Ella se apoya en dos de sus puntas, espera paciente a que la bailarina termine sus giros sobre el escenario sin pensar en nada más. 


miércoles, 10 de octubre de 2012

Amuletos verbales


El alma, ese ser etéreo que ocupa los cuerpos, es caprichosa y escurridiza. No le gusta al alma estar encerrada, como el genio de la lámpara y por eso, cuando la materia muere, emerge gozosa como un pajarillo a quien le abren la jaula, para deambular a su libre albedrío.
Puesto que el alma es independiente, el presidio en un cuerpo le resulta espantoso y aprovecha la menor ocasión para salir pitando, pero, si el organismo está vivo, sólo puede hacerlo con el estornudo. Es esta exhalación la llave para abrir la puerta y no es la gripe, ni el polen, ni el polvo lo que la provoca, como se cree; es el alma que cosquillea en esa frágil membrana que tenemos dentro de la nariz, con la esperanza de provocar el espasmo libertador.
Gracias a que tenemos la clave para que no huya como alma que lleva el diablo, —que a veces se la lleva aprovechando la ocasión.
Jamás dejes de pronunciar las palabras milagrosas cuando oigas retumbar un estornudo y más si es el tuyo: ¡Jesús! ¡Salud!



Me lo reveló mi abuela, palabra por palabra, que se lo había confiado la suya, tal cual.

jueves, 4 de octubre de 2012

La villa

Antes de decidirse debían valorar bien. Su nueva casa debía ser amplia, cómoda y conveniente para toda la tribu. Había muchísimos viviendas donde elegir en aquel sitio.

Apareció Pulgúmero, el matemático del clan, saltó diligente de un lado a otro observando los posibles hogares. Al fin dando un gran brinco se situó en la casa que más le agradaba a simple vista, y botando a todo lo largo hizo su escrutinio: ¡un, dos, tres, hale hop! Sí, aquella era una casa caliente y pródiga: el san bernardo enorme y peludo, de la perrera, sería su nueva residencia.
Sólo le quedaba repartir el espacio para todos; rebote tras rebote, calculó la medida de todo el perímetro: 63 pulgadas. Perfecto.

jueves, 13 de septiembre de 2012

HOY - AYER

En el fondo de mi alma vive un duende, que a veces juega a dibujar en mi boca una sonrisa, cuando pone en mi pecho un trozo de ternura.  Me transporta al pasado:  tengo una madre abnegada y amorosa, hermanas, un gran amor bálsamo para mis heridas, amigos y luego dos pimpollos pequeñitos,  que se van transformando en las rosas más hermosas, una germinó nutriéndose en mi savia.  A través de sus ojos miro al mundo, sin temor a sus grandes desafíos, me infunde  la fuerza de un coloso, es mi presente y mi futuro, la razón de vivir mi vida.
Pronto cae una cortina densa de neblina, esfumándose el ayer  y muy dentro una voz triste me recuerda, que todo lo he perdido, en las garras implacables de un destino incomprensible.
Vuelvo a sumarme a la columna de los débiles,  los vencidos, mariposas de alas rotas, rocas transformadas en arena por la furia de las olas,  aquellos que no encontramos el camino y vagamos por tierras inhóspitas,  desangrándonos en los zarzales.
Retrotrayendo  a veces nuestras mentes a la infancia,  para olvidar  que hoy las penas, nos arrastran hacia el borde de un abismo.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Reservado








 


Afuera la gente vive, las calles se llenan de emociones, amores, traiciones, odios y pasiones; se llenan de personas palpitantes. Caminan por las aceras ávidos de morder, muestran sus cuerpos morenos como mapas que sería delicioso recorrer.
            Con la vista esquivando el humo del cigarrillo, me asomo a esas vidas y a algunas de ellas quisiera seguirlas con los ojos cerrados, incluso una vez me atreví a intentarlo y por unos instantes saltaron las estrellas.
            Cuando el resplandor se apagó, cerré los ojos para ver lo que había pasado y vi que mi corazón lucia un letrero muy grande, en todos los idiomas. RESERVADO.
            Sigues ocupando mi corazón, sin embargo, sospecho que no volveré a verte jamás.

Para ser sincera







Quizás no debería contarte esto - le dijo mirándolo a  través del vaso de cerveza - descubriéndole solo una parte de su rostro, aunque también para darse tiempo a cambiar el tono, dependiendo de la expresión de él.
            A veces, siento la necesidad de salir corriendo, sobre todo por las tardes, entre las cinco y las ocho. Esas horas me desquician. Siempre es así, sobre las cinco me desintegro, la mujer que soy yo desaparece, me miro las manos y no las veo, me toco la cara y allí no hay nada, solo un espacio vacío y por dentro pasa igual, ¿a dónde van mis vísceras? No tengo ni idea, En el lugar en que debería estar yo, solo hay un dolor muy grande. Sé que es un dolor porque me falta el aire, no porque me lo digan la barriga o el pecho.
 
            Unas burbujas de cerveza le robaron retazos del rostro del hombre que la escuchaba.
             Aquello empezó hace mucho tiempo, fue una noche al cruzar una avenida de mi ciudad; debían ser las doce o algo así, yo caminaba sola, encuentro irresistible caminar de noche por las ciudades, me encanta mirar el cielo negro y las luces de los edificios pensando que las estrellas fugaces no son más que farolas de coches a gran velocidad.
            Odias las grandes ciudades, ya lo sé.
             Esa noche iba caminando muy despacio, llevaba una falda larga hasta los tobillos y el viento jugueteaba entre mis piernas, no me sentía ni triste ni alegre. Cuando llegué a la mitad de la calle alguien gritó desesperadamente mi nombre en la oscuridad. Era la voz de un hombre que me llamaba pero yo no reconocía esa voz  y sin embargo lo pronunció como si me quisiera rescatar de algo que estaba en frente de mi y que yo no podía ver.
             Miré hacía atrás buscando al dueño de la voz y no ví a nadie, desanduve mis pasos, busqué por la acera, en los quicios de las puertas, en los parterres llenos de flores. No había nadie. Y entonces me desdoblé, una es el saber y otra la ausencia, una es la tibieza, la otra el dolor de un recuerdo.

      
      ¿Te aburro verdad? - le dijo mientras su rostro asomaba detrás del vaso de cerveza.
             Lo siento, pensé que debía decírtelo, pues aún no he encontrado esa parte mía que se quedó buscando una voz que le advertía.