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Salud y fuerza
lunes, 31 de octubre de 2011
Esta tarde de noche prematura
domingo, 30 de octubre de 2011
Noche de difuntos
Espíritus confusos.
En vida.
La maestra se había topado con una clase muy inconsciente. Todo el día eran altercados, enfrentamientos, violaciones; en una palabra la violencia era la norma que imperaba en clase. Harta ya de sus escasos esfuerzos por enseñar, señalaba con su regla al alumno más rebelde, que iba desmoronándose en el mismo instante bajo la frase lapidaria: “Sólo se aprende en vida”.
Por Jimul
“La reina”
Este día había convocado a los espíritus. Era un día gris, plomizo, lluvioso, no con una lluvia encalma, llovía con aguaceros como de tormenta y el empedrado de la calle relucía con cada relámpago. Parecía un día de invierno, cuando aún estábamos en el mes de los difuntos.
Angustias temía que su difunto Paulino (que Dios guarde pronto en su seno), resbalase en esa calle y se esnoclase por segunda vez. Ya lo había hecho hace 16 años y desde entonces vagaba por las calles del pueblo. Claro que ella lo tenía muy fácil, cada vez que sentía necesidad de consultar algo, lo convocaba y su difunto, a veces solo y otras, acompañado de parientes, acudía a su llamada.
Hoy tenía lo de su Carmela, y aunque el día no acompañaba era urgente la consulta. Su Carmela se había subido a la ventana antes de tiempo, y el cura para casarla exigía que fuese de madrugada y de color. El cura, como otros muchos, se había autonombrado guardián de las virginidades ajenas y no permitía que una preñada se casase de blanco.
A ella, lo de la madrugada no le parecía malo, casándose al amanecer, tenían todo el día para ellos y les podía cundir. No pasaba por lo del vestido, nadie tenía que pregonar la desgracia de su hija.
Parece que la estoy viendo, como si fuese ayer. Entraba en el cuarto largo junto al patio y dejaba la puerta entreabierta para que los espíritus pasasen cómodamente. Apoyada en la cañavera de la escoba, en una esquina, discutía con su difunto:
- A lo hecho, pecho.
- No es eso. Es que no es quien para meterse con el vestido.
- Mujer, no puedes discutir con el cura. El que manda, manda.
- Y tu hija, ¿Qué dice?
- Ella calla, lo que digamos nosotros.
Angustias, para salir a la calle, se colocaba su pañuelo negro en la cabeza y se le subía el orgullo a la cara, entonces parecía afilarse un poco más la nariz y la mirada se hacía más penetrante. Conocía que el poder suyo de convocar a los espíritus era solo de algunos señalados y andaba muy erguida, como una Reina.
(Angustias, trabajaba en casa de mis suegros y ejercía de espiritista, consultando y transmitiendo recados a los espíritus. En el pueblo era conocida como Angustias “La reina” y en realidad su prestancia era tan llamativa que el apodo le venia como anillo al dedo.)
Piedra.
FILEMÓN y EL MAR.
A la luz de la luna en un cementerio
- ¿Virginia?
lunes, 24 de octubre de 2011
GRACIAS !!! OS ENVÍO MI CORAZÓN
Queridos amigos, es difícil encontrar las palabras para
agradecer el tan hermoso y emotivo obsequio que me habéis
hecho llegar. Cuando mas me oprimía la nostalgia al ir
despertando de lo que mi alma solo podía interpretar como una
fantasmal pesadilla, cuando veía solo un mar de desencantos
y habían disminuidos mis fuerzas para ahogar un poco la
agonía de la ausencia, llegó hasta mis ojos y pronto acariciarán
mis manos “Algo para contar”. Será un libro en el que vivirán
seres muy queridos acompañando mis noches sin sueño.
Cuanto esfuerzo os habrá costado reunir esos preciosos racimos
de letras pletóricos de recuerdos y cariño para vuestra Nofret,
para mi Merceditas, para ese sol que iluminaba mi vida hoy
en penumbras.
Se que lo hicisteis para transmitir un bálsamo a mi corazón y
hacerme saber lo que desde el primer momento sentí, que os
tengo muy cerca de mí, que ese inmenso océano que nos separa
se hace muy pequeño ante la grandeza de la palabra amistad.
Gracias, gracias a todos mis entrañables amigos; “Algo para contar” estará junto con las cosas mas bellas, los recuerdos de
mi dulce niña.
Nuevamente gracias !!! os envío mi corazón.
Mabel.
domingo, 23 de octubre de 2011
La diva del cuerpo

Esa tarde de sábado pasó por su vida igual que todas las tardes de sus sesenta años. Comió en el restaurante de siempre, donde los sábados tenían paella en el menú. Claro, igual hubiese pasado si fuera risoto, ya su boca no distinguía sabores y gracias que aún podía distinguir lo frío de lo caliente, sino estaría listo.
Colocó los cubiertos de manera correcta y su mente formó la misma frase de todos los sábados, estos nuevos camareros no saben servir una mesa como Dios manda. Como queriendo no escucharse, fijó su atención en la playa y en el mar. Había pocos bañistas a esa hora y el cielo estaba lindo. Aunque le gustaba lo que veía ni siquiera pasó por su mente la idea de bañarse. No era época para estar moreno.
Una nueva camarera lo atendió con una gran sonrisa. Él lo agradeció pero no le devolvió el gesto a la chica, al contrario, con el tenedor iba separando los mejillones, las gambas, las almejas en un círculo al borde del plato, una vez estuvo satisfecho del resultado empezó a comer el arroz y las verduras dejando para el final los sabores del mar.
A medida que su boca chupaba las conchas de las almejas pensaba en todo lo que tenía qué hacer después de dormir la siesta, los sitios donde debía recoger sus encargos, calculó el tiempo que tardaría entre uno y otro, dando por descontado que al ser sábado la ciudad no estaría muy congestionada, así que no se encontraría con ningún atasco, por si acaso tenía tiempo. Su siesta era sagrada.
Terminó de comer y con el café bebió su copa, lo hizo lentamente mientras su cerebro componía la escena de su noche de sábado con todo lujo de detalles, incluso revivió las emociones, su carne temblaba entre las piernas y sintió que la parte de su cuerpo ya muerta, daba ciertas señales de vida, lo que le produjo mayor placer aún.
Entonces tuvo ganas de prolongar el placer, un orgasmo en la terraza de un bar frente a la playa es un buen marco para revivir la carne flácida, incluso… ¿por qué no? No, mejor no entretenerse con otras cosas, el propósito de su vida estaba decidido y no era hombre de estar cambiando de un día para otro como cualquier jovencito inexperto. Su fama de estricto y recto le había costado años de arduo trabajo en el cuerpo, una reputación militar no se hace de un día para otro.
Sacudió la cabeza para espantar los pensamientos moscas que revoloteaban a su alrededor, pidió la cuenta y dejó el dinero firmemente asegurado, para que el viento no se llevara sus billetes. Se marchó.
Cumplió con la ruta establecida y se preparó para dormir la siesta, cuidando que nada se estropeara, no soportaría desentonar en un día como ese.
Cerca de la media noche, dos jovencitos apenas si pueden mantenerse en pie, el piso se mueve a un ritmo diferente de su par de piernas, el más jovencito y con corte de pelo militar le pide a su amigo que lo lleve a cualquier sitio. Necesita tomarse algo para evitar el mareo.
Su amigo que tampoco puede ver muy bien a causa del alcohol, lo va arrastrando como buenamente puede hasta una terraza que está medianamente llena de hombres de cierta edad que palmotean y lanzan gritos desaforados.
¡Guapa! ¡Guapa! ¡Guapisimaaa!
En una de las mesas libres, el joven deposita a su amigo, sin ayudarle a posar la cabeza sobre la mesa, llama al camarero y le pide que le dé lo que sea para levantarlo. Luego se sienta a su lado, tratando dándole palmadas en los cachetes a ver si reacciona. El camarero le trae lo pedido y a duras penas logra que se la beba.
Después mira a su alrededor y solo ve hombres de mediana edad palmoteando. Parejas de hombres se besan y abrazan para mirar después hacía la terraza en penumbras que se va iluminando lentamente para, pasados los minutos de expectación, descubrir a la diva del cuerpo.
La borrachera se les pasa a los jóvenes, en medio del segundo alarido. ¡Joder con mi capitán!
Abortar Misión: Capítulo 3

INÉS: (Reponiéndose un poco del Golpe. Habla por el móvil.) Soy Inés. El Lince ha sido liberado. Repito. El Lince ha sido liberado. (Guarda el móvil.) ¡¡¡Socorro!!! ¡¡¡Socorro!!! ¡¡¡Necesito ayuda!!! (Inmediatamente la policía se presenta ante la joven.)
POL.1: ¿Qué ocurre? ¿Qué ha sucedido? (Ayudándola a levantarse)
POL.2: ¿Se encuentra bien?
INÉS: (Aparentando aturdimiento. Multitud de gente de diversas edades y credos se arremolina para curiosear.) Sí. Es que he sufrido una agresión. La persona que tenía custodiada se ha escapado.
POL.2: ¿El presidente?
INÉS: Sssssssí.
J. MOV: Desgraciada, qué has hecho. Nos has dejado con el culo al aire.
POL.2: Disculpe ¿quién es usted?
J. MOV. Soy el Jefe del Movimiento, responsable de este campamento.
POL.2: Muy bien. Llama a la Central y di que el Presidente se ha fugado, que manden refuerzos para su busca. Tú mientras tanto, vienes conmigo detenido. (A su compañero.) Hazte cargo de ella, mientras llegan los refuerzos. (Media hora después el campamento está desmontado, los ocupantes, detenidos y los organizadores del Movimiento llevados a la sala de interrogatorios de la Comisaría. Un helicóptero de la policía vuela en círculos, intentando dar con el paradero del fugado. Los vecinos, levantados. En pijama, a medio vestir, salen a ver qué pasa.)
POL.3: (Por un altavoz.) Tranquilos, no pasa nada. La situación está controlada. Vuelvan a dormir. Por favor no salgan de sus casas.
VECINO: (Asomado desde una ventana) ¡Ja! ¡Qué chiste! Si todo está controlado, ¿a qué viene tanto follón y tanto coche de policía?
VECINA: (Desde otra ventana, una señora mayor. Con un camisón transparente que deja transparentar sus pechos) Que nos durmamos, con el ruido que hacen. Será una broma.
POL.3: Por favor, les ruego que tengan paciencia. Todo está controlado y en breve podrán seguir durmiendo. Disculpen las molestias. Y por favor, señora, tápese que va a coger frío. (La mujer indignada cierra la ventana, y baja la persiana. En otro lugar, un helicóptero negro aterriza, de él salen tres personas, dos militares y un individuo trajeado. Entran en un coche policial y son conducidos a la Comisaría con extraordinaria rapidez. La comitiva entra en la Comisaría y es saludada por el Comisario.)
COM.: Buenas noches General. ¿Cómo ha ido el viaje?
SR. MORA: Bueno, dejémonos de protocolos, esta no es una visita turística. Vamos al tajo que la situación se agrava por momentos. Dígame Comisario, dónde está la joven que detuvieron. Me gustaría verla a solas, con usted por supuesto. Sin grabaciones.
COM.: De acuerdo, General, como usted ordene. (Ordena a la policía que preparen la sala 1 de interrogatorios.) En breve estará preparada General, ¿quiere un café?
SR. MORA.: No, muchas gracias. ¡Ah, otra cosa! Por favor no me llame General. Llámeme por mi apellido Mora.
COM.: (Estrechándole la mano) De acuerdo, Sr. Mora, el mío es Vidal.
SR. MORA.: Encantado, Sr. Vidal. Espero que el trabajo conjunto de su equipo y del mío de resultados satisfactorios. La seguridad del país en estos momentos es crítica.
(Continuará)
sábado, 22 de octubre de 2011
Grande Leonard Cohen:

Es un honor estar aquí esta noche, aunque quizá, como el gran maestro Riccardo Muti, no estoy acostumbrado a estar ante un público sin una orquesta detrás. Haré lo que pueda como solista. Anoche no logré dormir, pasé la noche en vela pensando en qué podía decir hoy aquí. Después de comerme todas las chocolatinas y cacahuetes del minibar garabateé unas pocas palabras pero dudo que haga falta referirse a ellas. Obviamente, estoy muy emocionado por el reconocimiento de la fundación. Pero he venido esta noche a expresar otro tipo de gratitud que espero poder contar en tres o cuatro minutos.
Cuando estaba haciendo el equipaje en Los Ángeles me sentía inquieto porque siempre he tenido cierta ambigüedad sobre la poesía. Viene de un lugar que nadie controla, que nadie conquista. Es decir, si supiera de dónde vienen las canciones las haría con más frecuencia. Es difícil aceptar un premio por una actividad que en realidad no controlo. Haciendo el equipaje para venir, cogí mi guitarra Conde, hecha en España hace 40 años más o menos. La saqué de la caja y parecía hecha de helio, muy ligera. Me la puse en la cara y la olí, está muy bien diseñada, la fragancia de la madera viva. Sabemos que la madera nunca acaba de morir y por eso olía el cedro, tan fresco, como si fuera el primer día, cuando compré la guitarra hace 40 años. Y una voz parecía decirme: "Eres un hombre viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a quien la merece: el suelo, la tierra, al pueblo que te ha dado tanto. Porque igual que un hombre no es un DNI, una calificación de deuda tampoco es un país. Ustedes saben de mi fuerte asociación con Federico García Lorca y puedo decir que mientras era joven y adolescente no encontré una voz y solo cuando leí a Lorca, en una traducción, encontré una voz que me dio permiso para descubrir mi propia voz, para ubicar mi yo, un yo que aún no está terminado.
Al hacerme mayor supe que las instrucciones venían con esa voz. ¿Y qué instrucciones eran esas? Nunca lamentar. Y si queremos expresar la derrota que nos ataca a todos tiene que ser en los confines estrictos de la dignidad y de la belleza. Así que ya tenía una voz, pero no tenía el instrumento para expresarla. No tenía una canción. Y ahora voy a contarles brevemente la historia de cómo conseguí mi canción.
Yo era un guitarrista indiferente. Solo me sabía unos cuantos acordes. Me sentaba con mis amigos, bebía y cantaba, pero nunca me vi como un músico o un cantante. Un día, a principios de los años sesenta, estaba de visita en casa de mi madre. Su casa estaba cerca de un parque con una pista de tenis donde íbamos a ver jugar al baloncesto. Era un lugar que conocía de mi infancia. Me paseé por allí y encontré a un joven tocando una guitarra flamenca. Me encantó, estaba rodeado de algunas chicas y me senté a escucharlo, me cautivaba, yo quería tocar así, aunque sabía que nunca lo lograría.
Me acerqué a él y nos entendimos medio en francés medio en inglés y pactamos unas clases en casa de mi madre. Era un joven español. Al día siguiente se presentó. Me dijo: "Déjame escucharte tocar algo". Lo hice y declaró que no tenía ni idea. Él cogió la guitarra, la afinó, me la devolvió y dijo: "No suena mal. Ahora tócala de nuevo". No cambió mucho. La cogió otra vez y me dijo: "Te voy a enseñar unos acordes". Tocó una secuencia rápida de acordes y luego me explicó dónde tenía que poner los dedos y me dijo otra vez: "Ahora toca". Pero fue un desastre.
Al día siguiente, empezamos de nuevo con esos seis acordes. Muchas canciones flamencas se basan en ellos. Al tercer día la cosa mejoró. Aprendí los seis acordes. Al día siguiente el guitarrista no volvió por casa. Dejó de venir. Como yo tenía el número de la pensión donde se alojaba fui a buscarlo para ver que le había pasado. Allí me contaron que aquel español se había suicidado, que se había quitado la vida. Yo no sabía nada de él, de qué parte de España era, por qué estaba en Montreal, por qué estaba en la pista de tenis, por qué se había quitado la vida.
Sentí una enorme tristeza. Nunca antes había contado esto en público. Esos seis acordes, esa pauta de sonido, ha sido la base de todas mis canciones y de toda mi música y quizá ahora puedan comenzar a entender la magnitud del agradecimiento que tengo a este país. Todo lo que han encontrado favorable en mi obra viene de esta historia que les acabo de contar. Toda mi obra está inspirada por esta tierra. Así que gracias por celebrarla porque es suya, solo me han permitido poner mi firma al final de la última página.
viernes, 21 de octubre de 2011
CONCURSO DE POESÍA POESEU2012
BASES
1- Podrán concurrir al Concurso “Poeseu2012. Diez años de poesía en la Sede”, las personas mayores de edad, de cualquier nacionalidad residentes en la provincia de Alicante. Los poemas presentados deberán estar escritos en lengua castellana o valenciana y, dentro de la libertad creadora que caracteriza la obra poética, en este concurso se valorarán positivamente aquellos poemas que aludan a la vida, actividades, efemérides, arquitectura, significados o simbología relacionados de algún modo con la sede universitaria de Alicante en sus diez años de existencia.
2- Los poemas deben ser inéditos y no haber sido premiados en ningún concurso, ni certamen.
3- Las obras tendrán una extensión máxima de 30 versos y deberán entregarse en papel (formato DIN A4) mecanografiados a doble espacio, por una sola cara, en cuerpo de letra de 12 puntos. Cada obra se presentará por duplicado. No se admitirá envío por correo electrónico. Los poemas seleccionados serán solicitados a los autores en versión electrónica para su edición posterior.
4- Los poemas se presentarán a concurso bajo lema o seudónimo acompañados de plica o sobre cerrado, cuyo interior debe contener: nombre completo y apellidos, dirección postal, teléfono fijo y teléfono móvil, correo electrónico.
5- Las obras deben de enviarse por correo postal a: Sede Ciudad de Alicante. Av. Ramón y Cajal, nº 4. 03001 Alicante, indicando en el sobre, Concurso Poeseu2012, o entregarse personalmente en la secretaria de la sede, con idéntica leyenda en el sobre.
6- El plazo de admisión del concurso quedará abierto el 14 de octubre de 2011 y concluirá el 14 de enero de 2012. Con posterioridad a dicho día sólo serán admitidos a concurso aquellos envíos postales cuyos matasellos evidencien que fueron depositados en el buzón dentro de dicho plazo.
7- La Asociación AUCA de las Letras y la Sede Universitaria de Alicante designarán la composición de jurado, que realizará la selección de un conjunto de poemas entre los presentados. Como premio, la Sede Ciudad de Alicante organizará un recital con los autores de los poemas elegidos y efectuará una entrega de diplomas acreditativos.
8- Los poemas seleccionados podrán ser editados por la Sede Universitaria de Alicante, que dispondrá a estos efectos de los mismos. Los originales restantes serán destruidos, no admitiéndose peticiones de devolución.
9- El fallo del jurado será inapelable y oportunamente se hará público en la web: http://web.ua.es/sedealicante, se pondrá en conocimiento de los medios de comunicación y se comunicará a las personas cuyas obras hayan sido seleccionadas, a quienes se les invitará al recital y a la entrega de diplomas.
jueves, 20 de octubre de 2011
Es momento

(En una sala de reuniones, varios miembros se reúnen alrededor de una mesa redonda. Unos van pulcramente trajeados y los otros vestidos de forma casual. Tan sólo hablarán un representante de cada grupo.)
EJEC.: Habíamos pensado que ahora es un buen momento para continuar el proyecto por el que hemos estado luchado durante tanto tiempo. Los momentos son convulsos y llevan a la lucha.
IDEOL.: (Intercambiando impresiones entre sus compañeros) Mire, nosotros creemos que el trabajo ya ha terminado, fue muy bonito y emocionante mientras duró. Pero el mundo ha cambiado. Las circunstancias son otras y ya no necesitamos seguir con la misma dinámica que habéis estado llevando durante estos años.
EJEC.: Perdone, pero como le he dicho antes, es un momento ideal, el pueblo sufre como nunca las consecuencias de un estado opresivo y vendido a un Imperio totalmente arruinado. Tenemos que luchar por nuestra tierra.
IDEOL.: Tal vez no me he explicado bien. Se acabó. Finito. No va más. No hay más fondos para invertirlos en una organización como la vuestra. Ya no se necesita matar a la gente para que nos hagan caso. Ahora están derrotados y harán lo que sea por un trozo de pan que llevarse a la boca.
VOZ: (Alguien contesta airado) Pero y nosotros… ¿Dónde vamos a quedar nosotros? No se nos puede dejar tirados como a vulgares perros cuando hemos sido sus defensores a ultranza. Dimos nuestra vida por ustedes, por la patria. ¿Es así como nos lo pagan? (Se levanta de la mesa empuñando un arma y apuntando nerviosamente a los interlocutores que tiene enfrente. El Portavoz de su grupo le convence para entregar el arma. Abandona la sala rápidamente, dando un portazo.)
EJEC.: Perdónele, pero es que está muy nervioso. Son muchos años de lucha. Y al final… Tienen que ponerse en su lugar.
IDEOL.: No nos interesa su situación. Todos ustedes sabían que este día llegaría. Deberían tenerlo previsto. Se les ha pagado un generoso sueldo por cada una de sus intervenciones, además de haber tenido toda la cobertura legal cuando lo han necesitado. Así que acepten el último pago que se le ha hecho como una recompensa a los servicios prestados, es todo lo que podemos hacer por ustedes. ¡Ah! Y no se les ocurra ninguna tontería, serían tratados como terroristas indignos y todo el peso de la Ley caería sobre ustedes. Ahora si no tienen nada más que decir, tenemos que irnos a redactar el manifiesto de cese de la violencia. Mañana lo leerá usted como quedó pactado, llévese a otros dos miembros de su máxima confianza. Que tengan un buen día. (Con aire solemne se va de la sala la comitiva de los Ideólogos Mientras, unas cuantas miradas de miedo y angustia se entrecruzan entre el bando de los Ejecutores.)
fin
miércoles, 19 de octubre de 2011
viernes, 14 de octubre de 2011
Agradecimiento
Como La Jefa no tiene tiempo ni p'a sus cosas, el puto encargao (o sea, er menda) ha decidido agradecer a todos y cada uno de los que han participado en el Libro de "Algo para Contar", y aunque NO SON TODOS los que están... SÍ ESTÁN TODOS los que son; incluso alguno más. A todos y cada uno de vosotros, tanto los que estáis como los que no, agradeceros desde esta página la buena acogida que habéis tenido ante esta idea. Sabed que a Mabel (la madre de Nofret) le ha gustado mucho y seguro que en cuanto pueda lo dirá públicamente.
Yo, desde mi humilde opinión, tan sólo puedo decir que estoy muy contento y orgulloso de que este proyecto se haya llevado a cabo con un resultado tan elegante, sencillo y sentido. Afortunadamente Internet también sirve para cosas como esta. Así que gracias de nuevo y seguimos en contacto.
Besos a ellas, a ellos la mano y poco más.
martes, 11 de octubre de 2011
Ensoñación
jueves, 6 de octubre de 2011
Quejas, sollozos y enojos
Al final esta mujer se dijo, pues vale, ya no puedo “hablar” con mis amigos virtuales, no sé cómo voy a poder estar sin hacerlo, pero la vida es así de injusta y dura. Y apenada, optó por olvidarse de poner comentarios en ese lugar tan espacial para ella.
Hasta que…
Llegó Mabel y dijo: ¿Qué pasa que no puedo poner comentarios en Relatos del Andurrial? ¿Eh? Y dijo además: ¡Tampoco mis amigas pueden hacerlo! Enojada lo dijo, y con razón. Pero dio pie a la mujer de mi relato para sublevarse ante tanta injusticia y conformando unidad con Mabel y amigas gritó ¡Yo tampoco! Y juntas formaron equipo para exigir a la dirección que tomara medidas en el asunto ¡Urgentemente! O tendrán que atenerse a las consecuencias. ¿Qué consecuencias? Renunciar para siempre a leer las genialidades y chanzas de todas estas damas ingeniosas. Chínchense.
Además. No hay derecho a que una pague cada mes la cuota para comentar, charlotear y chismorrear en Relatos del Andurrial y pasen estas cosas.
¿HAY alguien AHÍ? ¡AY, AY, AYYYYYYY!
LAMENTO
Buaaaaaaaaa!!!!!!!! :`( esta es la única forma de comunicarme
con vosotros, Jimul, Gladys, Pitufina, Enfero, espumosa, etc. etc. El blog solo me permite colgar textos, intenté comentar unas 5.000 veces y no me deja, ni siquiera como anónimo, me borra lo que escribí, una amiga (Patricia) pudo hacerlo una sola vez, otras dos amigas también
lo intentaron y les pasa lo mismo. Buaaaaaaaaa!!!!!!!! :`(
Quiero que sepan que mi ausencia no es voluntaria. La culpa es de
Internet. Los leo siempre pero no puedo participar. No me dejaaaa!!!!!
Voy a seguir intentando porque soy obsesiva pero no se si lo lograré.
Les mando besos y abrazos con muuuuucho cariño.
Mabel
domingo, 2 de octubre de 2011
CLASES DE GRAMÁTICA
Cómo diferenciar entre
"AHÍ", "AY" y "HAY"
NOVIA:
¡Ahí suave!..., ¡Ahí duele!..., ¡Ahí con cuidado!...
AMANTE:
¡Ayyyy… sigue!..., ¡Ayyyy… qué ricoooo!,
¡Ayyyy… no paress!..., ¡Ayyyy... me enloqueces!
ESPOSA:
¡Hay que pintar!... ¡Hay que recoger las cosas!...
¡Hay que ir al Supermercado!... ¡Hay que cortar el césped!
Real Academia de la Lengua Española