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Salud y fuerza

martes, 15 de marzo de 2011

La oveja negra (de Italo Calvino)



 Érase un país donde todos eran ladrones. Por la noche cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna sorda para ir a saquear la casa de un vecino. Al regresar al alba cargado encontraba su casa desvalijada. Y todos vivían en concordia y sin daño porque uno robaba a otro y éste a otro y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero.

En aquel país el comercio sólo se practicaba en forma de embrollo, tanto por parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos. Y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos y no había ni ricos ni pobres.

Pero he aquí que no se sabe cómo apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en casa fumando y leyendo novelas. Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían. Esto duró un tiempo; después hubo que darle a entender que si él quería vivir sin hacer nada no era una buena razón para no dejar hacer a los demás. Cada noche que pasaba en casa era una familia que no comía al día siguiente.

Frente a estas razones el hombre honrado no podía oponerse. También él empezó a salir por la noche para regresar al alba; pero no iba a robar. Era honrado, no había nada que hacer. Iba hasta el puente y se quedaba mirando pasar el agua. Volvía a casa y la encontraba saqueada.

En menos de una semana el hombre honrado se encontró sin un céntimo, sin tener qué comer, con la casa vacía.

Pero hasta ahí no había nada que decir porque era culpa suya; lo malo era que de ese modo suyo de proceder nacía un gran desorden.

Porque él se dejaba robar todo y entretanto no robaba a nadie; de modo que había alguien que al regresar al alba encontraba su casa intacta, la casa que él hubiera debido desvalijar.

El hecho es que al cabo de un tiempo los que no eran robados llegaron a ser más ricos que los otros y no quisieron seguir robando. Y por otro lado los que iban a robar a la casa del hombre honrado la encontraban siempre vacía; de modo que se volvían pobres.

Entre tanto, los que se habían vuelto ricos se acostumbraron también a ir al puente por la noche a ver correr el agua. Esto aumentó la confusión, porque hubo muchos otros que se hicieron ricos y muchos otros que se volvieron pobres.

Pero los ricos vieron que, yendo de noche al puente, al cabo de un tiempo se volverían pobres y pensaron: "Paguemos a los pobres para que vayan a robar por nuestra cuenta".

Se firmaron contratos, se establecieron los salarios, los porcentajes. Naturalmente siempre eran ladrones y trataban de engañarse unos a otros. Pero, como suele suceder, los ricos se hacían cada

 vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Había ricos tan ricos que ya no tenían necesidad de robar o de hacer robar para seguir siendo ricos. Pero si dejaban de robar se volvían pobres porque los pobres les robaban. Entonces, pagaron a los más pobres de los pobres para defender de los otros pobres sus propias casas y así fue como instituyeron la Policía y construyeron las cárceles.

De esa manera, pocos años después del advenimiento del hombre honrado ya no se hablaba de robar o de ser robados sino sólo de ricos o de pobres y, sin embargo, todos seguían siendo ladrones.

Honrado sólo había habido aquel fulano y no tardó en morirse de hambre.

9 comentarios:

  1. Veo que estamos muy visionarios para ser el tercer mes del 2011. ¿Será que llegan las elecciones pronto? ¿Será que en breve llega la Semana Santa? ¿Será que las guerras no cesan, si no que aumentan y empeoran? ¿Será que ya es primavera? ¿Será que ya no me quieres? ¿Que tu cuerpo se agota? ¿Que no sabes amar?

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  2. Ser honrado hoy día cuesta mogollón... si no mira los delincuentes en la calle, muchas veces ni llegan a pisar la cárcel, y los honrados con la soga al cuello.

    Sí señorita Enfero, su relato es una lección.

    Y hablando de honradez ¿habéis visto el pueblo japones? después de tan terrible catátrofe no se roban los unos a los otros, no gritan sino que se guardan su dolor, son educados, son trabajadores, son valientes. Admiro a este pueblo, anoche viendo las noticias me emocioné viendo a una señora que rezaba por cada cuerpo que encontraban entre los escombros, viendo sus caras tan tristes pero tan calladas, guardando en su alma tantas calamidades pasadas y presentes. Les deseo mucha fuerza y que salgan adelante. La central nuclear es el gran problemón ahora. Los japoneses han sido educados y han trabajado estupendamente, para aguantar terremotos, pero el tsunami... terrible. Son admirables según mi punto de vista.

    saludos a todos/as amigos míos.

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  3. Ah, y os digo esto de la honradez y la delincuencia en España porque tengo mis razones, aparte de lo que se ve cada día en las noticias. Hace quince días le robaron a mi suegra de dentro de su cada 6.000 euros, hace cuatro días le robaron a un chico que trabaja con nosotros la mochila con su documentación, dinero, aunque poco porque hoy día tener dinero es casi imposible si no eres rico, le robaron el móvil, etc. El viernes pasado le robaron a mi cuñado en sus narices el coche, se bajó sólo un momento a saludar a un conocido y cuando pensó que había dejado el coche sin freno mano, era que se lo llevaba un ladrón. Hace apenas 4 meses a este mismo cuñado le robaron en su restaurante.
    Es decir, es una cosa que ya el honrado se siente vulnerable a todo, las casas tienen ventanas, rejas, y persianas, las tres cosas juntas, pareciera que nuestras casas son cárceles, y nosotros los encarcelados. No sé por ahí, pero por aquí la seguridad está cada vez peor.
    Es un estrés terrible y un sin vivir.

    Hala, al menos alivié diciéndolo aquí.

    :(

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  4. Mi suegra tenía 6.000 euros, sí (es que como dije que hoy día nadie tiene dinero... seguro que ya estabáis pensando ¿y tu suegra?) malos que sois unos malos :( ... ella no tiene dinero, era parte de sus ahorros, que como buena señora de las de antes lo guardaba en su casa. Y la fastidió, y no hace sino llorar, y está hecha polvo. Y estamos hartos de tanta delincuencia yaaa

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  5. :( :( :(

    Enfero y tú, fuiste a poner este relato (que me encantó) para que yo sacara de dentro todo esto, ya ves... es que pareces adivina respecto a mí, digo. :(

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  6. Pues sí, Espuma, Japón es un país valiente, coherente y trabajador. Tres cualidades que no se dan en Occidente. Si éste problema lo hubiese tenido cualquier país de Europa o EEUU. Nos hubíesemoos acobardado, y encima abandonado nuestros dirigentes como ratas el barco. Por no decir que las instalaciones serían una mierda. Dicho todo ésto, los ladrones ya no van a la oficina. Son agentes camuflados que se camuflan entre las víctimas. Cuando el barco se hunde TODO VALE.

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  7. Bueno, los ladrones son agentes camuflados, de acuerdo, pero además hay muchos de poca monta y no de tan poca monta, que no se camuflan y les ves por la calle tan panchos. Quiero decir, que la inseguridad es tal, que ya se siente uno como víctima sin todavía serlo, que tienes miedo a salir, pero también a estar en tu casa sola, que las leyes no funcionan por alguna razón, - me pregunto por ejemplo cómo se sentirán esos padres a los que le han matado una hija o hijo, si por un robo de lo que es tuyo, de lo que te ha costado con sudor y esfuerzo ahorrar, y que te roban, te sientes con tantísima rabia, ¿cómo se sentirán estos padres? Jimul, ¿tú crees que las leyes funcionan?

    Ya pueden abrir el debate...jejejeje, sí esto parece un debate. Qué pesada soy.

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  8. Querida Espuma, desgraciadamente lo que ocurre ahora es producto del fracaso estrepitoso de un sistema que forzosamente debía de terminar así. Cuando una sociedad sostiene como valor fundamental: "Tanto tieness, tantos vales". Todo queda sujeto a una mera colección de objetos "valiosos" conseguidos de la forma que sea y con las excusas más pueriles. En fin un completo y total DESASTRE.

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  9. Ya, os veo muy animados, a vuestro lado los nipones son otra cosa.

    Expresiones
    Piedra

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