Quedaron detenidas mirando al cielo, lamentando que llegó el invierno,
y en su desnudez parecen llorar por la belleza perdida, no aprendieron que la beldad es efímera y el lamento es gratuito.
Quizás no lleguen para alcanzar que vendrán otras primaveras, otro resugir, aunque tampoco definitivo, antes de entregar sus frutos a los mirlos.
Texto y fotografía de Piedra
miguelbueno.blogspot.com
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